La boda de Marta y Pol en La Roureda fue una de esas celebraciones que se viven intensamente de principio a fin. Una boda al aire libre, bajo los árboles, con una luz espectacular y un diseño muy de verano, pensada para disfrutar, compartir y dejarse llevar.
La ceremonia, celebrada también al aire libre, fue especialmente emotiva. Hubo muchos discursos, palabras sinceras y momentos muy intensos. Marta y Pol se emocionaron mucho, y esa emoción se transmitió a todos los invitados, creando un ambiente auténtico y lleno de verdad.
El diseño y la estética de toda la boda fueron obra de Berta Icart, con una puesta en escena muy cuidada y coherente con el entorno. El aperitivo fue temático, con diferentes buffets de productos típicos de Catalunya, y marcó claramente el ritmo de la celebración. El grupo de rumba Tomaydaka puso la música y, desde ese momento, la gente empezó a bailar sin parar.
Con casi 200 invitados, fue una boda grande, muy compartida, llena de amigos, emociones desbordadas y muchísima fiesta. Como fotógrafa de bodas en Barcelona, poder documentar una boda así, tan viva y tan emocional, fue un auténtico privilegio.