Ami y James llegaron desde Inglaterra con una idea muy clara: celebrar su boda rodeados de amigos, buena energía y muchas ganas de disfrutar. Can Ferrés, a los pies de Montserrat, fue el escenario perfecto para hacerlo.
Fue un día lleno de alegría, abrazos largos, risas sinceras y una fiesta que no bajó el ritmo en ningún momento. Una boda elegante, sí, pero sobre todo muy viva, muy disfrutada y compartida de verdad.
Todo estuvo cuidado con muchísimo gusto por Lovely Rice, que supo crear una atmósfera cálida y festiva en un entorno precioso, dejando que cada momento fluyera con naturalidad.
Como fotógrafa de wedding destination, acompañar a parejas como Ami y James, que confían, se dejan llevar y viven el día sin filtros, es un auténtico regalo. Porque cuando hay conexión, amigos entregados y ganas de celebrar, las fotos simplemente suceden.