Hay una amplia variedad de palabras para definir los estilos pero lo que realmente nos definen son nuestras fotos, lo que transmitimos, las sensaciones que despertamos a través de ellas.
¿CUÁL ES MI ESTILO?
DRIVE LIFE PHOTO (fotografía de historias reales)
Tengo facilidad para generar confianza y bajar tensiones. Consigo que las personas se relajen, se olviden de la cámara y se muestren tal como son. De ahí nacen imágenes naturales, bonitas y sinceras
Es la manera en la que entiendo la fotografía y mi forma de trabajar como fotógrafa de bodas. Para mí, fotografiar no es dirigir todo el rato, sino observar, acompañar y dejar que las cosas sucedan de forma natural.
Mi estilo se basa en la naturalidad, el movimiento y la emoción auténtica de cada historia. Me interesa documentar los gestos espontáneos, las miradas y los pequeños detalles que dan sentido a un día tan importante. No busco la imagen perfecta tal y como se entiende, sino fotografías reales y atemporales, que transmitan lo que se vivió.
NO SE TRATA DE DOCUMENTAR CÓMO SE VE SINO DE CAPTURAR CÓMO SE SIENTE
Hay una frase de Ansel Adams que siempre me ha acompañado y que resume muy bien cómo entiendo la fotografía:
“No haces fotografía solo con la cámara, la haces con todo lo que has visto, leído, escuchado y con toda la gente que has conocido y amado”.
Mis fotografías son una mezcla de todo lo que soy y de lo que he vivido. Me inspiran las revistas de moda, la arquitectura, el cine, los museos y los libros. Me gusta el arte en casi todas sus formas y disfruto especialmente coleccionando libros de fotógrafos, observando estilos y tendencias de otras épocas.
Pero, sobre todo, me inspira la gente. Estar con quienes quiero, abrazar, reír, escuchar y conectar. Esa conexión humana es la base de todo.
De ahí nace mi inspiración y, en consecuencia, mi manera de fotografiar.
LA IMPORTANCIA DE UN BUEN FOTÓGRAFO EN VUESTRA BODA
Para mí, las fotografías son nuestra historia y un legado familiar. Son las que nos permiten recordar y volver a sentir momentos, miradas y emociones. Gracias a ellas, nuestros hijos y nuestros nietos podrán ver cómo éramos, cómo nos emocionábamos y cómo vivimos esos días importantes.
Por eso, el día de vuestra boda, uno de los días más intensos y felices de vuestra vida, rodeados de familia y amigos, nada debería perderse. En un día así, donde pasan tantas cosas a la vez, el fotógrafo es clave. No se trata solo de hacer fotos, sino de elegir a alguien que os haga sentir, que os transmita calma y confianza, y que tenga una trayectoria profesional sólida.
No os guiéis solo por el precio. Dejaos guiar por el corazón. Porque lo barato puede salir caro si, con el tiempo, sentís que esas fotos no os representan o no os emocionan.
Es normal que al pensar en las fotos aparezcan dudas, vergüenza o cierta inseguridad. A casi todas las parejas les pasa. Por eso, mi forma de trabajar empieza mucho antes de hacer la primera foto: creando confianza y calma.
El día de la boda estaré cerca, pero sin invadir. Observo en silencio, atenta a lo que sucede, dejando que todo fluya de manera natural. Las emociones ya están ahí, no hace falta forzarlas, solo saber mirarlas.
En momentos concretos, como los preparativos o las fotos de pareja, os acompañaré con suavidad. Os guiaré lo justo, buscando buena luz y situaciones reales, sin posados ni artificios. Cuando os sentís a gusto, las fotos salen solas.
El resto del tiempo simplemente estaré presente, observando, captando lo que pasa tal y como es. Para que podáis olvidaros de la cámara y centraros en vivir vuestro día.