Sophie y Eivind son una pareja noruega joven, fresca y con una energía preciosa. Se casaron en Girona, en el Hotel Roger de Flor, en un día lleno de luz, emoción y mucha alegría compartida. De esos días que se viven con una sonrisa constante y que se sienten ligeros, naturales y muy de verdad.
Fue una boda elegante pero nada rígida, con un aire juvenil y espontáneo. Hubo emoción, miradas cómplices, abrazos sinceros y muchas ganas de celebrar. Todo fluyó con naturalidad, sin forzar nada, dejando espacio a que cada momento ocurriera tal y como tenía que ser.
Este reportaje tiene para mí un significado especial. Sophie es fotógrafa de bodas y de familia, y eso dice mucho. Buscó, miró, comparó y eligió desde el conocimiento y la sensibilidad de quien también vive este oficio desde dentro. Desde el primer momento confió plenamente en mí y me dejó trabajar con total libertad, permitiéndome fotografiar la boda tal y como yo la sentía, con calma y sin interferencias. Que una fotógrafa confíe en mi mirada para contar su propia historia es uno de esos regalos que este trabajo me da de vez en cuando y que valoro profundamente.
Acompañarlos en su boda fue un placer: una celebración honesta, cuidada y llena de emoción, en un entorno privilegiado frente al mar. Una de esas historias que se fotografían con respeto y libertad.